Otra vez discutieron.
Creo que era por las horas que pasaba Frank con sus amigos o algo por el estilo. La cosa que Amanda no paraba de gritar:
—Siempre llegas borracho. Dios, estoy cansada, no tengo porqué aguantarlo más.
—No seas exagerada —Dijo él— A veces llego un poco mareado.
— ¿No te da vergüenza admitirlo, eh? Quiero que saques tus cosas ahora mismo.
— Oh, cariño, cierra la boca.
—Yo me callo cuando se me dé la gana. ¿Me escuchaste, estúpido!?
Frank fue hasta la cocina y sacó el cuchillo grande, luego volvió a la sala y le clavó catorce puñaladas traperas a su esposa. Amanda cayó desangrada, una escena bastante romántica para los amantes del "Género".
Frank estaba pasando por una resaca, de hecho había estado bebiendo durante un par de días. Es lo hermoso de la cerveza que le puedes dar y dar, y luego despertar defecando en casa. Tomó el teléfono de la mesa y discó un número:
— ¿Con emergencias?
—Sí, señor.
—Necesito una ambulancia en la Forgotten Street 51, frente al cinemax.
— ¿Que tipo de emergencia?
—Han apuñalado a mi mujer catorce veces.
— ¿Cómo sabe que fueron catorce?
—Porque he sido yo.
Colgó.
Frank encendió un Marlboro y se recostó en el viejo sofá. Encendió el televisor, estaban pasando un documental de serpientes. A él no le encantaban mucho los animales pero no estaba mal aprender un poco de tus enemigos.
—Las serpientes, decía el narrador del documental, son reptiles de cuerpo alargado y cilíndrico.
Salían algunas muestras de serpientes. Todas aquellas exóticas especies. Sus cuerpos brillantes y húmedos. Frank empezó a frotarse la entrepierna. Todas aquellas exóticas especies, sus movimientos serpentinos, sus ojos. Pronto se abrió la bragueta y escupió su mano. Estaba dispuesto a hacerlo. Nada mejor para una resaca, se dijo a sí mismo. Acabó con su cigarro y tiró al piso. Casi al instante llegó la ambulancia. Los paramédicos tocaron la puerta.
— ¡Está abierto! —Gritó desde el sofá.
Los paramédicos entraron y miraron a Frank con su pene semi-flácido.
—Mira a éste payazo, Josh. Se está pajeando con las serpientes.
—Oh mierda.
— ¡Eh tú, sinvergüenza! ¿Dónde está el cuerpo de la víctima?
—Al fondo a la derecha. —Dijo Frank.
Entraron y sacaron a Amanda inconsciente y desangrándose. Frank ni siquiera la miró. Estaba concentrado en el documental. Todas aquellas serpientes y sus eróticos movimientos, sus lenguas retorciéndose y contrayéndose. Le ponían a mil.
Desde lejos se podía oír la patrulla policíaca. Tras que llegaron entraron como una exhalación. Entraron con sus pistolas y sus posiciones de asalto a lo película de acción hollybudense.
Sólo estaba Frank a punto de eyacular sobre el sofá.
Los policías no se sorprendieron, simplemente se acercaron a él.
—Bien, psicópata, vamos a la comisaría.
—Todavía no he acabado.
— ¿Le has escuchado, tío? —Dijo el policia a su compañero.
—Enséñale, Johnson, quién es la autoridad. —Dijo el otro policia.
—Escúchame psicópata de mierda, he dicho que te vengas o te partiremos la cara a hostias.
Frank apresuró el ritmo, ya casi sentía el semen por sus conductos seminales.
El otro policía se adelantó y apagó el televisor sin más.
La cara de Frank se transformó. Se levantó de un salto y le atizó un puñetazo al policía que estaba cerca de él.
— ¿Qué le has hecho a mi compañero?
—Les dije que aún no he terminado.
— ¿Johnson, estás bien?
El oficial Johnson volvió en sí y se sobó la quijada.
—Dispárale a éste maldito. —Dijo
El otro apuntó con su pistola y le disparó en ambas piernas a Frank. Éste cayó en el piso.
—Diremos que opuso resistencia. Estoy cansado de lidiar con estos mierdas.
Frank se retorcía de dolor justo como una serpiente. No podía mover sus piernas. Era como si hubiera recibido una patada de un caballo. Entonces comenzó a arrastrarse en dirección al televisor.
—Mírale, quiere seguir con el juego.
—Si enciendes el televisor te llenaremos el agujero del culo de plomo.
Frank gemía de dolor, llegó a rastras y encendió el televisor.
Al instante dispararon a Frank a quemarropa. Fueron 5 disparos certeros.
—Diremos que intentó matarnos con el mismo cuchillo. —Dijo Johnson.
Los policías llamaron a los paramédicos para que levantasen el cadáver.
—Las serpientes, decía el documental al finalizar, debido a sus hábitos carnívoros, desempeñan un papel importante en el mantenimiento del equilibrio natural al limitar el crecimiento de poblaciones de especies dañinas.









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