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Hombre Bomba

Es domingo. Los perros de Peggy están ladrando. Pobres inquilinos. Puede que algún día les libre de ese mal a todos los del vecindario. Voy a bajar con un cuchillo y empezar a descuartizar canes. Sé que los defensores de los animales siempre están diciéndonos que respetemos a los animales. Pero hay algunos que no merecen vivir. Estoy seguro que si uno de los perros de Peggy intercambiara de puesto conmigo también no dudaría en matarme.
Cada fin de semana quedo en salir con Lintzi. Destino una pequeña parte de mi sueldo para hacer algo juntos. Salir por allí, qué se yo. Lo que hacen todas las parejas de hoy en día. Llevamos 6 meses saliendo juntos, pero a mi me parece que van 5, desde que empezamos a tener sexo. Siempre que quedamos en salir, me siento un poco más animado y trato de arreglarme lo más atractivo posible, aunque no es fácil porque estoy un poco gordo.
Le llamo para salir. Me dice que su abuela ya no irá a la iglesia y que mejor le apetece ir al cine. A mí también. A las 9. Supongo que después del cine vamos a pasear por los escaparates del supermercado de enfrente. Son las 6 de la tarde y faltan 3 horas para ver a Lintzi. Estoy un poco nervioso, desde hace algunos días no tiene un orgasmo. Se limita a hacerme eyacular y ya está, como si tratara de hacerme un favor. Seguramente ya no me desea.
Estaba pensando en todo eso, hasta que me dormí frente a la computadora de la sala; leyendo a Kafka y su transformación. Desperté sobrecogido por el tiempo y miré desquiciadamente el reloj de la pared: 8:30 p.m. "Grandioso", pienso, tengo media hora para revocar mi cara, para llamar a un cirujano y pedirle esquizofrénicamente que me opere la nariz y los ojos, la boca y las orejas. Cristo.
Entro a la ducha.
20 minutos después, con la fragancia Channel que me regalaron en el trabajo, salgo a la calle bañado con el más puro optimismo. Dispuesto a romper corazones.Tomo un taxi, apresurado, llego al Cine Center.
Por fortuna, llego a tiempo, para verla bajar del BMW de su hermano mayor, que, detrás de los vidrios ahumados juraría que me mira con desprecio, como un perro Pit bull, decidido a reventarme el culo a la primera oportunidad que se le presente. El hermano de Lintzi se llama Antoine. Es un poco raro. Ha conseguido dinero demasiado rápido desde que se escapó de la casa de la abuela. Ahora de vez en cuando charlan con Lintzi y él le acerca cuando tiene que ir a algún sitio.
— Hola —le saludo con un beso en la mejilla.
— ¡Mi amor! ¿Cómo estas Corazoncito?
— Bien, gracias. La verdad es que siempre estoy como una regadera nada más verla.
— ¿Y qué haremos hoy? –pregunta inquieta.
—Lo de siempre.
No quería exponerle el itinerario tan predecible de la cita. Me horroriza que alguien me pregunte "¿Qué vamos a hacer?". Las personas dependientas las traigo por el suelo. Quería ahorrarme palabras. Traté de ser lo mas dulce posible.
Además: Ya era consabido: que luego de ir al cine, comeríamos un par de hamburguesas, beberíamos coca cola, (ella pediría “Light”) y si me he portado bien haríamos el amor en un alojamiento barato.
La sujeto de la mano, y puedo sentir aquella ternura inconcebible. Ella me mira, enamorada quizás y me pregunta sobre la película que veremos, pero yo no se qué película ver.Entramos al cine, vemos las carteleras, ella elije una de comedia romántica, y sabe bien que odio las películas de comedia romántica, pero lo ha hecho. Pago el par de boletos y ella me sujeta del antebrazo como si desfiláramos en un pasillo matrimonial. Hacemos la fila, con las demás gente hipócrita que espera la película.
Luego nos toca el turno. Llegamos a la sala, escogemos buenos asientos. Hago una meticulosa revisión visual, por si caigo en la infamia de hallar a un amigo impertinente o a alguien conocido, pero no hay ningún rostro familiar. Estoy a salvo de percances. Estamos rodeados de gente que Dios creó de relleno. Estas personas no tienen mentes. Solo son creaciones obsoletas para creer que el mundo no está desolado por almas perdidas.
2 horas después, ha terminado la película que hemos visto y en cierta medida me ha conmovido. Son de ésas películas en donde el protagonista hace todo por mandar a la mierda la relación sentimental que lleva y al final se arrepiente. Ójala desaparezcas pronto Hollywood.
Lo único que quiero es llevarme a Lintzi a un alojamiento.
Pero ahora ella, que clava su mirada al caminar de la gente, parece tranquila. Le da igual si tenemos sexo hoy o de aquí mil años. Incluso he llegado a pensar que es una prostituta de medio tiempo.
Las prostitutas de medio tiempo te atienden con un aire de cansancio y tristeza. El sexo ya es demasiado aburrido para ellas, un monótono esfuerzo para ganar dinero o cualquiera sea el objeto motivador. Les da lo mismo si una cita acabe en posición perrito callejero o misionero anal, supongo que los hombres, en ese ámbito, somos un poco ignorantes. Y ahora Lintzi, está aburrida del sexo o eso pienso.
En el pasillo la gente se amontona y se estruja levemente por salir. Me impacienta ver esta panda de maniáticos convencionales, con su vida tan común y corriente que se reduce en un desfile de quien usa la marca más cara de ropa, con actividades supuestamente normales. Ahora mismo exterminaría una buena parte de estos hijos de putas, leería un capitulo del Coran, y luego, tras masturbarme furtivamente, detonaría la bomba que traigo enredada en el pecho y estallaría en mil pedazos mortales, seria el Hombre-bomba.
Lintzi, que me agarra de la mano, empieza a inquietarse como una niña, las mujeres son así, se inquietan de la nada. "¿A qué hora vamos a salir?" pregunta nerviosa, y yo: "Tranquila cariño, la fila va a acabar". Eso les gusta a las mujeres la seguridad y serenidad de un hombre. Hay que ser tranquilos, mantener firme el orgullo, la voz gruesa y calmar a los angustiados con frases de películas.
Es por eso que cuando, Lintzi tiene sus ataques leves de nerviosismo, yo, decorosamente, le abrazo y le tarareo en forma de susurro, con mi poca agraciada voz, alguna canción de Johnny Cash. Y así, calmando a mi esquizofrenia pasiva, a mi asesina impúdica, salimos disparatados de la sala cinematográfica.
Quedamos desorbitados al ver que las personas se dirigen al restaurante contiguo. Un local donde sirven comida mexicana. ¿Desde cuando manipulan lo que quiere comer la gente? ¿Desde cuando uno tiene que seguir las costumbres impuestas por los monstruos capitalistas? No, no voy a comer en aquel restaurante, sólo porque esta en dirección de salida del Multicine. Porque lo que están haciendo es marketing. La mano de Lintzi se suelta para arreglarse un poco el pelo, por lo visto esta pensando en el desenlace de nuestra cita, o eso creo yo, luego me sorprende mirándola de perfil y me sonríe: “Tengo hambre, amor” dice con aquellos ojos dormilones que me van a matar, ¡me van a matar! al mismo tiempo en que un "Mierda" se me escapa a volumen promedio y maldigo mi suerte al ver sus cejas fruncidas producto de mi palabra. "Por qué me mierdeas?"-Pregunta ella- “¿Te pasa algo?, te noto un poco raro desde que terminó la película”. Y no, no pienso explicarle, sobre mis teorías de que la gente se esta degenerando mentalmente año tras año. De que aquel restaurante es un truco para embostar a la gente. Que tengo deseos de ser hombre -Bomba. Jamás lo comprendería.
Y, con todo el dolor de mi orgullo, le pido disculpas por mierdearla y en compensación con mi mejor sonrisa le ofrezco ir a comer burritos con tacos, pero ella, con sus cejas enarcadas, no me cree, por su puesto, porque la niña no es muy tonta, quizás se haya dejado engatusar con éste restaurante, pero las eyaculaciones que dispenso en su vagina, le proporcionan poder de discernimiento. Ella, tiene alguna parte mía, y predice lo que pienso.
Al lado de nosotros hay otra pareja, un poco más mayor, pero al parecer van muy apresurados, yo para recuperar el orgullo, entro en competición con ellos. Lintzi, parece sorprendida, sobre todo, porque por un poco más y la llevaría volando sujetada de mi mano.
Estamos sentados en la mesa del fondo. Una mesera de carnosas piernas nos pregunta lo que vamos a comer. No pido nada. Sólo un vaso de gaseosa. Lintzi me mira sorprendida y sin dejar de mirarme pide unos tacos y burrito.
— ¿Que te pasa amorcito?  ¿Tienes problemitas? —Me dice una vez que se ha ido la chica de las piernas.
— ¡Me irrita que siempre hables en diminutivo, deja de hablar como si tuvieras Síndrome de Down! ¿no puedes ser normal? –respondo sin mirarle.
—No sabia que te molestaba, perdona —ella finge que le ha dolido hasta el alma.
10 minutos después sin hablarnos ni mirarnos, llega nuestro pedido junto con la cuenta. No me animaba a decirle la verdad, que siento que a ella no le motiva el sexo.Cenamos, callados. Y si no fuera por la canción romántica enfermiza que han puesto de fondo de un cantante latino, juraría que nuestra cena es una escena de lo más frívola. Me entretengo mirando por la ventana del restaurante, donde proyecta la imagen de la parte frontal de la avenida. Un hombre pasa con las manos metidas en los bolsillos, como si le hiciera mucho frío. Antes de darme la espalda, voltea la mirada y descubre que le veo. Entonces, me lanza una sonrisa y escupe al suelo. Por un momento siento intriga. A lo mejor es un violador que acaba de cometer su transgresión. A lo mejor es un homosexual que me quiere follar. No. A lo mejor tengo que prestarle atención a mi chica.
Mientras pago la cuenta a la cajera. Lintzi, me suelta la mano y se sale afuera. Le digo a la cajera, que no tengo tiempo, que estoy un poco apresurado, que se quede con el cambio. Segundos después me doy cuenta que no sobraba cambio, que le di completo la cantidad, porque me aseguré que así sea cuando no tenia con que distraerme en la cena con Lintzi.
Alcanzo a Lintzi en la acera, la agarro de la cintura y le abrazo, le estampo un beso y sus labios no se abren. Me siento mal. Le aparto de mí y seguimos caminando fingiendo que todo ha marchado bien. Hasta llegar a nuestra esquina donde esperamos transporte.
Tomamos un taxi, ella indica la dirección de su casa al chofer, al parecer hoy NO haremos el amor, “quizás me quedaré en el departamento a ver una película erótica mientras me masturbo”- pienso: la miro, ella mantiene su vista en sus sandalias. Mierda. Me siento mal. Soy un monstruo. Soy un engendro insensible. Alguien debería salir del cine con un hacha, alcanzarme y abrirme otro culo en la espalda, deberían de incinerar mi cuerpo para que no quede ni el último centímetro de mi abominable ser.
En la acera de su casa, tras bajar del taxi, le intento besar en compensación de mi horrible comportamiento.
—Déjalo así Trevor.
Ella tiene un don parecido al de Jesucristo para hacer sentir culpables a las personas. Sube a su buhardilla, le sigo con la mirada, miro como su cuerpo se aleja de mí. Era lo que faltaba.
En eso suena la bocina del taxi. Por el modo de tocar la bocina deduzco que el chofer esta impaciente. Me acerco a la ventanilla.
— ¿Cuánto le debo, Maestro?
—15 pavos, caballero.
Aturdido saco cálculos, sólo fueron 3 minutos de viaje. Miro mi billetera y allí está arrugado y un poco tímido, mi ultimo billete de 20 pavos.
— ¿15 Pavos? —pregunto incrédulo.
—Si, ¿esta usted Sordo? A ésta hora el transporte público sube de precio.
—Ya veo, también se pierden los modales a esta hora, ¿verdad?
 No responde.
Indeciso le alcanzo el billete. El estira su brazo y antes de agarrar el billete lo retraigo para mí.
Otra vez se lo alcanzo y otra vez, se lo quito de sus manos.
—Pero que le pasa joven, ¿es que no me quiere pagar? —Pregunta impaciente.
—Perdone aquí tiene, esta vez en serio.
Pero trato de hacer lo mismo inconscientemente y esta vez el taxista logra sujetar la otra punta del billete. Entonces, hacemos fuerzas no mucha, y los 20 pavos se rompen por la mitad.
— ¡Mierda! —Decimos al unísono.
Le lanzo la otra mitad.
—Puede pegarlo en su casa, Señor taxista, quédese con el cambio.
— ¡Hijo de puta! —Me grita enfurecido y arranca a mil por hora el coche, que por un momento pienso que retrocederá y me atropellará por pura venganza. Afortunadamente, el taxi desaparece.

4 Comentarios:

DIANA dijo...

Trevor

Tu texto me ha dejado conmovida...tan dificil asi es tener pareja en estos dias? o de plano es que se elije a la persona inadecuada? bueno, afortunadamente yo he podido superar esas preguntas..jeje

Que son burritos con tacos?

Me encantó la frase que dice:
Ella tiene un don parecido al de Jesucristo para hacer sentir culpables a las personas...
jajajaja!! que horror...

Excelente tu escrito, como siempre un placer leerte.

Saludos afectuosos

Diana

Trevor K. dijo...

Gracias Diana.
Al parecer las relaciones interpersonales no es lo mío. Burritos con tacos es como decir tacos y burritos. Qué son comidas mexicanas.
Afortunadamente ya corregí el error y lo escribí de manera más comprensible.

Mil gracias por comentar.

derechoaequivocarse dijo...

Muy bueno tio, no podemos vivir con ellas ni sin ellas.

Quizás algunas personas no hemos nacido para tener una vida convencional del tipo: nace, crece, sal con tus amigos, crece un poco más, encuentra una buena chica, deja a tus amigos, casate con la buena chica, ten niños y trabaja en un empleo de mierda hasta que mueras de tedio.

un abrazo. Carlos

Trevor K. dijo...

Gracias por tu comentario Carlos. Supongo que soy uno de ésos, de los que no están programados para el sistema.

Saludos.

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