No sé cómo se las arreglaba pero siempre llegaba con una o
dos universitarias borrachas en el asiento de atrás, luego las metía a su casa,
las maniataba y las desnudaba, entonces las violaba por turnos. Podías oír
todos aquellos gritos de las pobres chicas, Big Joey las embestía con todas sus
fuerzas, experimentaba con ellas, y cuando estaba apunto de eyacular, terminaba
con toda su lefa en las pequeñas bocas de las niñas, las obligaba a tragárselo
a punta de golpes y bofetadas. Así las tenía por días, luego se cansaba de
ellas, las botaba lejos donde nadie las encuentren y regresaba a su casa con
otras chicas. Big Joey era un tipo temerario.
— ¿Y qué pasó después? —Me preguntaste.









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