— ¡Heil Hitler! —Dijo Mitch con el brazo arriba.
—Pasa, pasa.
Traía en sus manos dos botellas de vodka alemán Serschin.
—Mira lo que he pillado con menos de cien pavos en el supermercado.
—Tú si sabes invertir, Mitch.
Lavé dos vasos sucios que estaban en el lavaplatos y se los pasé a Mitch. Él escanció el vodka en los vasos y me pasó uno de ellos. Echamos el primer trago en la cocina y luego nos fuimos con los vasos y las botellas al sillón frente al televisor. Estaban pasando una película subtitulada: Inglorious Basterds, salía un tipo con un bate de béisbol que mataba a los nazis, tenía estilo, hay que reconocerlo.
— ¿Te acuerdas de Tony, el de enfrente? —Preguntó Mitch.
—Sí.
— ¡Pues es un maricón!
Eché un buen trago de vodka y bajé el volumen de la televisión.
— ¿Cómo lo sabes? —Pregunté.
—Le vi entrar a un motel anoche, abrazado de otro hombre.
—Pudo haber sido su padre.
— ¿Quién va con su padre a un motel?
—Tienes razón, Mitch.
Me serví más vodka en el vaso y cambié de canal. En uno estaban pasando un video musical de The Strokes. El tema era You Only Live Once. Lo dejé allí.
— ¿Y te acuerdas del padre de virginia, el que tenía un mostacho?
—Sí, el otro día le vi. —Dije.
— ¡También es maricón!
—Para ti todo el mundo es maricón.
—Es que tengo un don, un instinto innato para detectar maricas.
—Si, claro. ¿Y que pasó con Frank?
— ¿Frank?
—Sí, el tío que compartiste departamento el año pasado. Le conociste dos meses y cuando te confesó que le gustaba chupar pollas te alejaste de él como un rayo en una tormenta.
— ¿Y que esperabas que hiciera, tío? no se puede ir por allí diciéndole a todo el mundo que te gusta chupar penes, es peligroso. Además, siempre supe que era gay, quiero decir tenía mis sospechas, pero quería darle una oportunidad al muchacho, ya sabes, dejar de ser prejuicioso, una parte de mí no quería creer en eso. —Dijo Mitch.
—Una parte de ti se lo quería follar.
Mitch escupió parte de su vodka. Y se sirvió otra vez.
—Mierda, te estoy hablando en serio. Frank era un buen colega, incluso me emborrachaba con él muchas veces, pero cuando me lo dijo no podía imaginarme otra vez bebiendo con él. Dios sabe que haría conmigo cuando nos emborrachábamos, seguramente me bajaba los pantalones y me la chupaba.
—Seguro que sí.
—Y luego está lo de la pasta dental.
— ¿Qué pasó con eso?
—Pues que un día despierto junto a Frank en la misma cama. En medio de una buena resaca y siento que una parte de la espalda me arde. Total que meto la mano por detrás del pantalón y descubro que tengo pasta dental en el culo.
— ¡Dios mío!
— ¿Puedes creerlo? ¡Pasta dental en el culo!
— ¿Frank te dijo algo?
—Pues nada, se hizo el que no sabía nada, un tipo depravado.
Acabamos una de las botellas de Vodka y Mitch abrió la otra. Conforme se iba emborrachando alzaba cada vez más la voz.
— ¡Préstame tu baño, tío! —Gritó.
—Vale.
Mitch fue a echar una meada y me quedé allí mirando como Casablancas terminaba de interpretar el tema. Cuando Mitch volvió tenía los ojos desorbitados. Se había envalentonado con el alcohol.
— ¿Y qué me dices?
— ¿De qué? —pregunté.
— ¡Vamos a partirle la cara a esos maricones, sé donde están!
—No voy a golpear a alguien sólo porque le guste chupar pollas.
— ¿Qué pasa, tienes miedo? ¡Hitler y Matsuoka te lo ordenan!
No contesté.
— ¡Oh, Trevor Kusuhara, el tío que no golpea maricones!
Me serví otro vaso de vodka y lo fulminé al instante.
—Estaré aquí cuando te revienten el culo. —Dije.
Mitch frunció las cejas y se bebió la segunda botella de un tirón. Completa.








2 Comentarios:
Hay tipos que cuando dices "NO" te arman un gran lío
Son especiales...
Agradezco tu comentario.
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